Reforma política: Rumbos abrió el debate sobre una agenda de reformas para fortalecer la democracia

Rumbos inauguró el ciclo Pensar el Uruguay del Futuro con un encuentro que reunió a representantes de cinco partidos políticos para debatir cómo actualizar las reglas de funcionamiento de la democracia uruguaya. Hubo diferencias sobre las soluciones, pero una coincidencia atravesó toda la conversación: la fortaleza institucional del país no debería ser una razón para postergar su actualización.

Con el lanzamiento del ciclo Pensar el Uruguay del Futuro, Rumbos abrió un espacio de diálogo para discutir uno de los temas menos frecuentes —pero más relevantes— de la agenda pública: la reforma política. Participaron Graciela Bianchi, Guido Manini Ríos, Pablo Mieres, Alejandro Sánchez y Tabaré Viera, con la moderación del historiador José Rilla, en un intercambio orientado a pensar cómo fortalecer las instituciones democráticas antes de que las urgencias electorales vuelvan a condicionar el debate.

La conversación tuvo como punto de partida el documento «Propuestas para una Reforma Política», elaborado por el politólogo Marcelo Sosa Gabito. El trabajo parte de una premisa clara: Uruguay cuenta con una democracia sólida, pero los cambios sociales, tecnológicos y políticos hacen necesario revisar periódicamente su funcionamiento.

Las propuestas abarcan desde mecanismos para fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión pública hasta modificaciones del sistema electoral. Entre otras iniciativas, plantea revisar el tratamiento de las observaciones del Tribunal de Cuentas, profesionalizar cargos gerenciales del Estado mediante concursos, actualizar el régimen de hojas de votación, habilitar el voto cruzado entre elecciones departamentales y municipales, discutir cambios en el balotaje y revisar las mayorías automáticas en las juntas departamentales.

Cinco miradas sobre una misma pregunta

El intercambio dejó en evidencia que existe un amplio consenso sobre la importancia de discutir una actualización institucional, aunque las propuestas concretas y los caminos para alcanzarla difieren entre los distintos actores políticos.

Graciela Bianchi puso especial énfasis en fortalecer los controles sobre la gestión pública y cuestionó la reiteración de gastos observados por el Tribunal de Cuentas. También defendió una mayor proporcionalidad en las juntas departamentales y sostuvo que «los partidos políticos son la mayor fortaleza de la democracia».

Guido Manini Ríos coincidió en la necesidad de introducir mejoras, aunque advirtió sobre las consecuencias prácticas que podrían tener algunas reformas. Manifestó reparos a que las observaciones del Tribunal de Cuentas pasen a ser vinculantes y defendió las mayorías de gobierno en las juntas departamentales como un elemento de gobernabilidad. Su llamado fue a pensar las reformas más allá de la coyuntura electoral: «tenemos que pensar con las miras más altas».

Pablo Mieres planteó que las reglas de juego deben discutirse cuando todavía no están condicionadas por la competencia electoral. Recordó que han pasado casi treinta años desde la reforma constitucional de 1996 y sostuvo que «las reformas políticas requieren consensos muy amplios». Entre sus planteos respaldó otorgar efecto suspensivo a determinadas observaciones del Tribunal de Cuentas de importante entidad patrimonial, avanzar hacia una mayor proporcionalidad en las juntas departamentales y modernizar el sistema de impresión y distribución de hojas de votación.

Alejandro Sánchez centró su intervención en una tensión propia de las democracias contemporáneas: la creciente demanda de respuestas inmediatas frente a la necesidad de preservar los tiempos y las garantías de la deliberación. «La democracia es la gestión de las diferencias», afirmó, y señaló que parte del problema vinculado al Tribunal de Cuentas no reside en el organismo, sino en la falta de tratamiento parlamentario de las observaciones reiteradas.

Tabaré Viera, a partir de su experiencia en la gestión departamental y nacional, también expresó reparos sobre transformar automáticamente las observaciones del Tribunal de Cuentas en decisiones vinculantes. Defendió los concursos para cargos gerenciales, apoyó el voto cruzado entre municipios e intendencias y se manifestó a favor de modernizar el procedimiento de votación. En ese sentido, sostuvo que «cuanto más libre sea el ciudadano, mejor».

Reformar desde la fortaleza

El encuentro dejó diferencias concretas —y en algunos casos significativas— sobre los instrumentos para avanzar en una reforma política. Sin embargo, también mostró un punto de coincidencia poco habitual: ninguno de los participantes entendió que la fortaleza democrática de Uruguay fuera un argumento para mantener inalteradas sus instituciones.

La discusión permitió poner sobre la mesa preguntas de fondo: cómo fortalecer los controles sin paralizar la gestión pública; cómo mejorar la representación preservando la gobernabilidad; cómo incorporar nuevas herramientas tecnológicas sin debilitar las garantías del sistema; y cómo adaptar las reglas de funcionamiento democrático a una sociedad que ha cambiado profundamente en las últimas décadas.

Ese fue, precisamente, el objetivo del encuentro organizado por Rumbos: abrir una conversación que rara vez ocupa el centro de la agenda pública, pero que resulta determinante para la calidad de la democracia. Más que alcanzar conclusiones definitivas, la actividad buscó impulsar un debate de largo plazo, basado en evidencia, intercambio de argumentos y construcción de acuerdos.

El documento «Propuestas para una Reforma Política», elaborado por Marcelo Sosa Gabito, está disponible para descargar en esta página.

También puede verse el video completo del encuentro, con la presentación del documento y el intercambio entre los participantes.